sábado, 10 de febrero de 2007

ÓRBITAS: Introducción


Durante siglos, los humanos observaron el cielo nocturno formándose las ideas más peregrinas acerca de su naturaleza y de cómo se mueven las cosas en el universo. Por supuesto, lo primero que pensaron (aparte de que las estrellas estaban pegadas a un techo muy, muy alto) fue que todo el cosmos giraba alrededor de la Tierra (cómo no… típicamente humano; siempre mirándose el ombligo). Los modelos más generalmente aceptados fueron los egocéntricos -digo- geocéntricos de Aristóteles y Ptolomeo.

Pasaron siglos de discusiones (no siempre amistosas) hasta que por fin hicieron caso a gente como Galileo y Kepler (autor de las tres leyes que llevan su nombre y que siguen muy en boga en la actualidad) y empezaron a darse cuenta de que el universo no tenía nada que ver con lo que ellos se imaginaban (para empezar, es un universo en el que son absolutamente insignificantes, y admitir eso supuso un palo muy gordo para ellos). Luego llegó Newton con su Ley de la Gravitación Universal, y fue a partir de entonces cuando realmente comenzaron a entender cómo funcionan las cosas. Y entonces, claro, quisieron viajar fuera de la Tierra, porque sienten la urgente e imperativa necesidad de imponer su presencia a todas las criaturas y en todos los lugares que existen, aunque casi nunca se les invite a hacerlo.

Ahora bien, viajar por el espacio no es una cosa sencilla, como descubrieron muy pronto. Para empezar, hay que tener en cuenta que estamos hablando de un medio hostil para toda forma de vida (conocida, al menos), con lo que se hace necesario equipar el vehículo con sistemas de soporte de vida. Y los conceptos de tiempo, distancia, cerca y lejos cambian radicalmente. La falta de gravedad afecta muy negativamente al organismo. Y no puedes parar en una gasolinera para ir al cuarto de baño (los humanos acostumbran a hacer eso cuando van de viaje).

Pero lo más importante para que algo llegue a donde tiene que llegar es un correcto cálculo del camino. Independientemente del tipo de nave (porque cualquier objeto, comparado con la escala planetaria, tiene unas dimensiones despreciables), cada órbita a recorrer tendrá unas características muy definidas.

La órbita de cualquier cuerpo está determinada por las fuerzas que actúan sobre él, siendo dominante normalmente la fuerza de gravedad del planeta más cercano, aunque también influyen en ella las fuerzas de gravedad de los cuerpos celestes circundantes, el viento solar, la fricción con alguna atmósfera, que los planetas no son perfectamente esféricos, o cosas por el estilo. Las fuerzas no dominantes suelen denominarse perturbaciones y se desprecian a no ser que sea necesaria una mayor precisión en el cálculo. Así, en primera aproximación, puede considerarse que cualquier tipo de órbita tendrá la forma de una cónica, lo que reduce las trayectorias a elípticas, circulares, parabólicas, hiperbólicas o rectilíneas (las rectas pueden considerarse cónicas degeneradas). El centro de atracción estará siempre en el foco de la cónica.

Poner un cuerpo en órbita es un proceso que requiere mucha energía, ya que para salir de la atmósfera terrestre es necesaria una velocidad inicial bastante considerable, y los humanos no fueron capaces de hacerlo hasta que desarrollaron los motores cohete. Aun así, siempre intentan buscar lugares de lanzamiento cercanos al Ecuador (como el Cabo Cañaveral, en el caso de los lanzamientos de la NASA, o Kourou en la Guayana francesa, en el caso de la ESA) (los rusos, que siempre han sido un poco suyos, lanzan desde la base de Baikonur en Kazajstán, a 45º de latitud norte, porque más al sur ya no hay territorio ruso).

Debido a la rotación de la Tierra, todo lo que hay sobre su superficie tiene ya una velocidad en dirección Este, mayor cuanto más cerca del Ecuador se encuentre, ya que la Tierra es aproximadamente esférica. En el propio Ecuador, esto supone una velocidad inicial de más o menos 1670 km/h o 464 m/s. Un buen ahorro de energía, si se aprovecha bien. (Esto quiere decir que, cuando hacen un lanzamiento, el vehículo adquirirá una órbita en dirección Este, en el sentido de rotación de la Tierra, debido a que esta velocidad se suma a la de lanzamiento proporcionada por los cohetes.)

En próximos posts nos centraremos en los distintos tipos de órbitas, sus características y la forma de llegar a ellas, así como en la estupidez de los humanos, claro (como de costumbre). ¡No os lo perdáis!

4 piopíos:

Azena dijo...

en boga, coleguita... ;-)

aparte de eso, muy bien explicado...

Lyd dijo...

Gracias, miamol, qué haría yo sin ti ;) Ya está editado.

Son las desventajas de leer más en inglés que en español... (Últimamente cometo muchas más faltas de ortografía que antes, así que mantente ojo avizor por si acaso.)

El Otro dijo...

Muy bien! Lo que nos estás culturizando... se agradecen las explicaciones 'for dummies' que das.

El Otro

PS. Espero impaciente tu próximo post...

Lyd dijo...

Me alegro de que sea así! Me preocupa que mis explicaciones se pasen de simples o sean demasiado complejas (me da la sensación de que unas veces me voy por un lado y otras por otro). Es difícil acertar con el nivel (entre otras cosas porque no sé qué es lo que sabe o no sabe la gente).

Agradezco mucho vuestros comentarios incondicionales ;) . Y si creéis que algo no se entiende o que debería profundizar o cosas por el estilo, porfa, no dudéis en decírmelo. Las sugerencias y correcciones serán siempre bien recibidas!



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